El otoño es probablemente una de las estaciones más bonitas para pasear con tu perro: la luz es suave, el bosque...
¿Cómo entretener a tu perro en casa? 4 situaciones y soluciones
Llueve desde esta mañana y el paseo de la tarde ha terminado prácticamente en la esquina de la calle. Tu perro acaba de pasar por una operación y el veterinario ha sido claro: diez días de reposo estricto, sin excitación. Llevas encadenando reuniones desde las 8 de la mañana y la pausa del mediodía ha pasado volando sin que hayas tenido tiempo de salir. O, simplemente, tu compañero no deja de dar vueltas por el salón, con la mirada despierta y preparado para lanzarse sobre el primer cojín que encuentre.
Estas cuatro situaciones parecen no tener nada en común, salvo una cosa: todas plantean la misma pregunta. ¿Cómo entretener a tu perro en casa, aquí y ahora, con lo que tienes a mano?
La buena noticia es que existe una solución adaptada a cada situación, sin necesidad de tener un jardín enorme ni tres horas libres. Veamos qué puedes hacer en cada caso.
Cuando la lluvia acorta el paseo
No se puede prescindir por completo de la salida diaria, por supuesto, pero cuando llueve mucho el paseo habitual se convierte a menudo en una carrera rápida hasta el primer árbol y vuelta a casa.
Tu perro apenas ha tenido tiempo de hacer aquello que también forma parte esencial del paseo: olfatear, explorar e interpretar los olores del barrio.
Y precisamente esa necesidad se puede satisfacer en casa.
Olfatear no es simplemente un complemento del paseo. Es una actividad en sí misma, que moviliza intensamente el cerebro del perro y puede cansarlo mentalmente.
Una alfombra olfativa permite recrear esa experiencia dentro de casa. Solo tienes que esconder croquetas o pequeñas golosinas entre los pliegues de tela para que tu perro las busque con el hocico.
La alfombra olfativa Pulpo Ocre-Topo está pensada para cachorros y perros pequeños. Sus tentáculos de tela ofrecen numerosos escondites y permiten utilizarla tanto para una sesión rápida de diez minutos antes de empezar a trabajar como para una actividad más larga en una tarde lluviosa.
Un consejo: cambia la ubicación de las golosinas cada vez. De lo contrario, tu perro puede memorizar rápidamente todos los escondites y perder parte del interés por el juego.
Cuando el veterinario prescribe reposo
Después de una operación, un esguince o simplemente por el cansancio relacionado con la edad, el consejo del veterinario suele ser el mismo: limitar los movimientos, evitar los saltos y no subir ni bajar escaleras.
El cuerpo necesita descansar, pero la mente sigue funcionando a pleno rendimiento, especialmente en los perros que normalmente son muy activos.
Es precisamente en estos momentos cuando la estimulación mental resulta especialmente útil: permite mantener ocupado al perro sin exigirle esfuerzo físico.
El juego de inteligencia Sudoku para perros de tamaño mediano funciona según este principio. Las golosinas se esconden bajo piezas deslizantes que el perro debe mover con el hocico o con la pata.
Nada de carreras ni saltos: únicamente concentración, olfato y resolución de pequeños problemas durante una sesión corta y supervisada.
Durante estos periodos de reposo forzado, especialmente si el perro debe pasar bastante tiempo en su cama o en un espacio limitado, un peluche también puede resultar reconfortante.
El peluche Elefante Rosa puede impregnarse de los olores familiares del hogar y convertirse en un objeto tranquilizador. Algunos perros se acurrucan junto a él, mientras que otros lo transportan o lo mordisquean suavemente.
De esta manera, el peluche puede ayudar a hacer más agradables los periodos de descanso y a canalizar parte de la tensión.
Por supuesto, estas actividades deben complementar siempre las indicaciones de tu veterinario, nunca sustituirlas.
Cuando la agenda no deja ni un minuto libre
Reuniones una detrás de otra, un informe que debe estar terminado por la tarde, niños que recoger a las 16:30… Algunos días sencillamente dejan muy poco tiempo disponible.
El paseo puede quedar reducido a una vuelta rápida a la manzana, mientras que tu perro sigue necesitando algo con lo que entretenerse durante las horas en las que no puedes prestarle atención.
Es aquí donde las actividades autónomas cobran todo su sentido.
Los juegos de inteligencia son muy útiles, pero normalmente deben utilizarse bajo supervisión, sobre todo mientras el perro aprende a manejarlos de forma segura.
Un buen juguete para morder, en cambio, está pensado precisamente para mantenerlo ocupado durante más tiempo.
El juguete para morder Pato Verde responde a una necesidad natural que a menudo se subestima: masticar.
La masticación puede tener un efecto calmante y ayudar a muchos perros a liberar tensión y mantenerse ocupados.
Dale el juguete justo antes de empezar una llamada importante o de sentarte delante del ordenador. Mientras tú trabajas, tendrá algo que morder, podrá concentrar su atención y canalizar parte de la energía acumulada.
Cuando tu perro rebosa energía, sin excitarlo todavía más
Algunos perros no necesitan ni lluvia ni un periodo de convalecencia para empezar a dar vueltas por el salón. Simplemente tienen mucha energía, especialmente después de pasar gran parte del día dentro de casa.
La reacción más natural suele ser lanzar una pelota por el pasillo o iniciar un animado juego de tirar de una cuerda.
El problema es que este tipo de juegos, muy físicos y estimulantes, puede excitar todavía más al perro en lugar de calmarlo.
El resultado puede ser un perro aún más alterado, que salta, mordisquea las mangas y tiene dificultades para volver a relajarse.
Una estrategia mejor consiste en canalizar esa energía hacia una actividad que lo mantenga ocupado y, al mismo tiempo, favorezca la calma.
Olfatear es especialmente adecuado para ello. Requiere mucha concentración sin aumentar todavía más el nivel de excitación física.
Puedes empezar, por ejemplo, con una sesión algo más larga en la alfombra olfativa y continuar después con unos minutos de masticación con el Pato Verde.
De esta forma se crea una transición suave entre la actividad y la relajación.
Después de diez o quince minutos, muchos perros están claramente más tranquilos sin haber tenido que correr por toda la casa.
Lo esencial que debes recordar
Lluvia, convalecencia, falta de tiempo o exceso de energía: en las cuatro situaciones, la solución no consiste en ofrecer muchos juguetes al azar.
Lo importante es elegir la actividad adecuada para cada momento.
Una regla sencilla que conviene recordar: la nariz y el cerebro de un perro pueden mantenerse tan ocupados como sus patas, a menudo con mucho menos espacio y esfuerzo por tu parte.
También es recomendable ir alternando los juguetes regularmente.
Una alfombra olfativa que permanece siempre en el suelo del salón pierde rápidamente su atractivo. Lo mismo ocurre con un juego de inteligencia que se prepara siempre de la misma manera.
Guarda un juguete durante unos días y vuelve a sacarlo después: para muchos perros parecerá casi una novedad.
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